EL MILAGRO DEL ACEITE DE COCO.
El aceite de coco desempeña un papel único en el aspecto funcional y fisiológico de la alimentación. Los beneficios que se derivan del consumo de este aceite han sido comprobados en diferentes partes del mundo donde el coco estaba disponible. Cuando se les suministraba aceite de coco a pacientes enfermos del corazón estos experimentaron una repentina mejoría en comparación con aquello que no lo tomaron. En aquellas poblaciones donde se consume coco existen unos niveles muy bajos de incidencias de problemas del corazón. El aceite de coco también se ha mostrado muy útil para prevenir la posibilidad de infarto debido a sus propiedades antivirales y antimicrobianas .
Según la doctora Mary C,Enig.se ha demostrado que los aceites grasos presentes en el aceite de coco son muy competitivos para poder restaurar la salud humana. No todas las grasas son iguales. Sustituyendo las grasas que consumimos por el aceite de coco puede que sea una de las mejores soluciones para desprenderse de la grasa corporal sobrante .Muy a menudo pensamos que cuanto menos grasas comamos mejor pero, en realidad solo tenemos que tener cuidado con el tipo de grasas que consumimos. Sólo se requiere ingerir más grasa saturada como la del aceite de coco en vez de ingerir grasas poli saturadas en la forma de aceites vegetales procesados.
Uno de los efectos de ingerir aceite de coco es la pérdida de peso que se produce. Según Mary Enig en su libro “El milagro del aceite de coco”, el 50% de los ácidos grasos del coco son ácidos lauricos . El ácido laurico tiene propiedades antivirales , antibacterianas y antiprotozoales . Además contiene la monolaurina. Ambos componentes actúan como monoglicéridos que el cuerpo puede disponer para destruir virus que se refugian en lípidos como son el HIV.,el herpes, el cytomegalovirus, la gripe, y varias bacterias patógenas.
Por otro lado el aceite de coco es una grasa saturada que incrementa el metabolismo y por tanto promueve la pérdida de peso. El aceite de coco puede también aumentar la temperatura base del cuerpo al aumentar el metabolismo. También es una magnífica noticia para aquellas personas aquejadas de una función tiroidea lenta. Existen según ella muchísimos testimonios sobre sus efectos positivos. Este aceite no incide negativamente en la función tiroidea.
Según Bruce Fife en 1970 se vertió toda una campaña de descrédito sobre el aceite de coco declarándoles la guerra a todos los aceites tropicales a favor del aceite de soja protegido por la asociación americana de productores de soja eliminando de esta manera toda posible competencia comercial.
LO QUE EL ACEITE DE COCO NO HACE:
-No produce colesterol.
-No aumenta el colesterol en la sangre.
-No produce cúmulos pegajosos en la sangre.
-No contribuye a la arteriosclerosis u otras enfermedades del corazón.
-No promueve la aparición del cáncer. Ni de otras enfermedades.
-No hace aumentar el peso corporal.
LO QUE HACE EL ACEITE DE COCO:
-Disminuye las posibilidades de contraer cáncer.
-Reduce los riesgos del colesterol.
-Ayuda a protegernos de bacterias, hongos y virus.
-Ayuda a tener un sistema inmunitario saludable.
-Ayuda a controlar la diabetes.
-Ayuda a controlar el peso.
-Ayuda a las funciones metabólicas.
-Es una fuente de energía.
-Aporta menos calorías que otros aceites.
-Aporta importantes nutrientes para la salud.
-Ayuda a la digestión y a la absorción de los nutrientes.
-No se estropea y se puede calentar sin ser dañino para la salud.
-Ayuda contra el envejecimiento prematuro y las arrugas.
-Ayuda contra el cáncer de piel y otras enfermedades de la piel
-Destruye docenas de virus como la hepatitis C, herpes y HIV.
Según Albert Sshweitzer la llegada del cáncer a África coincidió con la imitación de la dieta occidental que cambió allá por el año 1920. El demuestra que existe una clara conexión entre el consumo de aceites no saturados y la incidencia o entrada del cáncer en las poblaciones a gran escala. Tanto los problemas de inmunodepresión como el envejecimiento prematuro general del cerebro y de la memoria se deben a la peri oxidación de estos aceites no saturados para los que el cuerpo humano no está preparado.